La Argentina volvió a alinearse con Estados Unidos en el plano internacional al rechazar la declaración final de la Cumbre de Líderes del G20, realizada en Johannesburgo, Sudáfrica. La decisión generó un fuerte contraste con la mayoría de los países participantes y dejó en evidencia el malestar del Gobierno argentino respecto de la forma en que se aprobó el documento.
Según informó Cancillería, la postura se basó en que durante la negociación de la declaración se produjo “un quiebre de las reglas históricas del foro”, ya que se dio por aprobado un texto sin el consenso de todos los miembros, elemento central para la legitimidad del G20 desde su creación en 1999.
Para la Argentina, romper este principio afecta la esencia del foro, cuyo mandato es coordinar políticas económicas y financieras globales sobre la base del acuerdo unánime.
La delegación argentina lamentó que, tras varios días de negociaciones, se avanzara con una declaración “sin el aval de todos los países, incluida la Argentina”. Desde el Gobierno remarcaron que esta metodología contradice la norma fundacional del G20 y desvirtúa su objetivo principal: promover estabilidad y crecimiento económico a partir del consenso multisectorial.
Medio Oriente: el otro punto de tensión
El rechazo argentino también se fundamentó en discrepancias sobre el tratamiento del conflicto en Medio Oriente dentro del documento final.
Según Cancillería, el texto adoptó una mirada parcial, sin considerar “el contexto regional ni las causas estructurales” del conflicto, aspectos que el Gobierno considera imprescindibles para promover un proceso de paz “genuino, sostenible y equilibrado”.
La posición de Estados Unidos y el alineamiento argentino
La decisión argentina se enmarca en una postura similar a la de Estados Unidos, que también rechazó el comunicado final.
Días antes, Donald Trump, una vez más crítico de los organismos multilaterales, había anticipado que Washington no apoyaría ningún documento surgido bajo la presidencia sudafricana del G20. En una carta enviada desde la embajada estadounidense en Pretoria, la administración Trump aseguró que “las prioridades de Sudáfrica son incompatibles con la postura de Estados Unidos”.
El presidente Javier Milei ya había mostrado el alineamiento al no asistir a la cumbre, enviando en su lugar al canciller Pablo Quirno, en línea con la decisión de Trump de no participar ni enviar representantes de alto rango. Solo asistió el embajador estadounidense en Sudáfrica para acompañar la ceremonia de traspaso, ya que la próxima cumbre se realizará en Florida.
Las tensiones entre EE.UU. y Sudáfrica también crecieron este año debido a las acusaciones de Trump contra el presidente Cyril Ramaphosa por un supuesto “genocidio blanco”, declaraciones que reavivaron el distanciamiento diplomático.
Qué es el G20 y por qué la decisión es histórica
El G20, creado en 1999, reúne a las principales economías desarrolladas y emergentes: Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, India, Indonesia, Italia, Japón, Corea del Sur, México, Rusia, Arabia Saudita, Sudáfrica, Turquía, Reino Unido y Estados Unidos, además de la Unión Europea y la Unión Africana.
En conjunto, representan el 85% del PBI mundial y aproximadamente dos tercios de la población global.
La decisión de la Argentina de no respaldar la declaración final marca un precedente inusual en la historia del foro, donde el consenso absoluto ha sido siempre la regla para aprobar cualquier documento.
Mientras las negociaciones internacionales continúan, la postura argentina consolida un alineamiento estratégico con Washington y abre un nuevo capítulo en la política exterior del país dentro de uno de los foros económicos más influyentes del mundo.








