La Justicia de Salta dictó un fallo inédito al ordenar que un hombre pague una cuota alimentaria por un perro que compartía con su expareja, luego de que el animal quedara bajo el cuidado permanente de la mujer tras la separación.
El fallo por cuota alimentaria para un perro busca garantizar los gastos básicos de la mascota y se inscribe en una mirada judicial que empieza a reconocer a los animales domésticos como seres sintientes y como integrantes del núcleo familiar.
La causa se inició cuando la mujer acudió a los tribunales salteños para reclamar una ayuda económica que le permitiera afrontar el mantenimiento diario del animal. Tras evaluar el planteo, la Justicia dispuso que el hombre realice un aporte mensual destinado exclusivamente al bienestar del perro.
Qué gastos deberá cubrir la cuota alimentaria
La resolución estableció que el dinero deberá utilizarse para cubrir necesidades concretas del animal. Entre ellas se incluyen alimento, controles veterinarios, vacunas, medicamentos y otros cuidados vinculados a su salud.
Además del aporte económico, el tribunal fijó un régimen de comunicación y cuidado compartido. Ese esquema contempla visitas regulares y períodos de residencia alternada para la persona que ya no convive con la mascota.
La decisión judicial parte de una premisa central: la separación de una pareja no elimina las responsabilidades asumidas respecto del animal que formaba parte del hogar. Por eso, el fallo distribuye obligaciones entre ambos dueños, más allá de con quién resida el perro.
Mascotas como seres sintientes
En los fundamentos, el juzgado remarcó que las mascotas no deben ser tratadas simplemente como objetos o bienes patrimoniales. La resolución las reconoce como seres sintientes, es decir, con capacidad de experimentar bienestar, dolor, apego y necesidades propias.
Ese criterio se vincula con antecedentes judiciales registrados en otras provincias. En Córdoba, por ejemplo, ya hubo en 2022 un fallo que también consideró a los animales como seres sintientes. En Río Negro, además, se homologaron acuerdos de mediación para compartir gastos de mantenimiento de perros tras separaciones.
El concepto de familia multiespecie aparece cada vez con más fuerza en el derecho de familia. Bajo esa mirada, los animales de compañía no son solo una posesión, sino integrantes del entorno afectivo y cotidiano de las personas.
Un precedente para separaciones conflictivas
Especialistas en derecho familiar señalan que este tipo de decisiones judiciales pueden ayudar a ordenar conflictos frecuentes después de una ruptura. En muchos casos, las exparejas discuten quién se queda con la mascota, cómo se reparten los gastos y qué tipo de vínculo mantiene la persona que deja de convivir con el animal.
La resolución salteña apunta a evitar que esas disputas deriven en abandono, descuido o sobrecarga económica para una sola de las partes. También refuerza la idea de tenencia responsable a largo plazo, incluso cuando cambia la organización familiar.
Aunque todavía no existe una ley nacional específica que regule de manera integral estos casos, distintos tribunales argentinos comenzaron a avanzar con acuerdos y fallos que contemplan alimento, veterinaria, medicamentos, visitas y períodos de convivencia para perros y gatos.
El fallo de Salta suma así un nuevo antecedente en una discusión jurídica en crecimiento: cómo deben resolverse las obligaciones afectivas, económicas y de cuidado hacia los animales de compañía cuando una pareja se separa.








