Anticipan la llegada de un Súper El Niño: qué significa y cómo impactará el fenómeno climático en Argentina

En años de El Niño, la Argentina suele registrar lluvias por encima de lo normal en el noreste y centro-este del país (Imagen Ilustrativa)

Los meteorólogos observan con atención el comportamiento del océano Pacífico ante señales que anticipan un posible cambio climático global. La eventual llegada de un fenómeno El Niño, e incluso la posibilidad de un “Súper El Niño”, podría modificar los patrones climáticos con olas de calor más prolongadas, lluvias intensas y eventos extremos en distintas regiones.

El fenómeno ya fue confirmado por centros climáticos internacionales y es considerado inminente por especialistas como el meteorólogo Mauricio Saldivar, quien advirtió que su impacto podría sentirse tanto en el campo como en las ciudades.


Qué significa la llegada de un Súper El Niño

El fenómeno conocido como El Niño es una alteración de la circulación atmosférica y oceánica en el Pacífico tropical, caracterizada por el debilitamiento de los vientos alisios y el desplazamiento de grandes masas de agua cálida hacia la costa de América.

Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), este proceso modifica la distribución de lluvias y temperaturas a escala global, afectando directamente a América, Asia y Europa.

Si bien algunos informes anticipan un “Súper El Niño”, Saldivar señaló que los datos actuales no permiten confirmarlo con certeza. La NOAA estima un 61% de probabilidad de que ocurra El Niño, pero solo un 25% de que alcance una intensidad fuerte.

En ese sentido, el científico Paul Roundy, de la Universidad Estatal de Nueva York, afirmó que existe un potencial real de que se produzca uno de los eventos más intensos en más de un siglo, aunque los modelos actuales aún lo ubican dentro de una intensidad moderada a fuerte.

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Efectos esperados: calor extremo, lluvias y riesgo para el agro

La intensificación de El Niño incrementa la energía en la atmósfera, lo que se traduce en fenómenos meteorológicos más severos y persistentes.

Según proyecciones, a partir de la primavera de 2026 se registrará una señal húmeda en el noreste argentino, con lluvias superiores a los niveles habituales, especialmente en Misiones.

Durante el verano 2026-2027, las precipitaciones podrían extenderse hacia Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y el noroeste bonaerense, con excesos hídricos significativos.

Para el sector agropecuario, este escenario representa una doble cara:

  • alivio en zonas con sequía
  • riesgo de inundaciones en áreas ya saturadas

Eventos similares en el pasado, como los de 1982-83 y 2015-16, provocaron pérdidas millonarias.


Impacto en ciudades y riesgo de inundaciones

Las lluvias intensas elevan el caudal de grandes ríos como el Paraná y el Uruguay, aumentando el riesgo de desbordes en zonas urbanas.

Esta combinación puede derivar en evacuaciones y daños en infraestructura, especialmente en ciudades ribereñas del Litoral.

Los especialistas recomiendan:

  • reforzar sistemas de drenaje
  • mejorar alertas tempranas
  • planificar medidas preventivas

Impacto global y consecuencias económicas

El fenómeno ocurre en un contexto de calentamiento global récord. Los últimos 11 años fueron los más calurosos registrados, lo que eleva el impacto potencial de cualquier evento climático.

En Europa, se prevén veranos más extremos, mientras que a nivel global se intensifican los contrastes entre sequías y lluvias intensas.

En Argentina, el impacto es especialmente relevante porque el agro es una de las principales fuentes de ingreso de divisas.

Cambios en lluvias y temperaturas pueden afectar:

  • producción agrícola
  • precios de alimentos
  • estabilidad económica

La evolución del fenómeno será más clara a partir de junio, cuando los modelos climáticos superen la llamada barrera de predictibilidad y permitan estimaciones más precisas.