La industria avícola argentina atraviesa uno de los momentos más importantes de su historia. Luego de un sostenido crecimiento en la producción y el consumo durante los últimos años, referentes del sector aseguran que el pollo ya se convirtió en la carne más consumida del país, superando por primera vez a la carne vacuna.
Los datos difundidos por el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) indican que durante 2025 la producción nacional alcanzó las 2,47 millones de toneladas, uno de los registros más elevados de la historia, impulsado por la faena de aproximadamente 750 millones de aves en establecimientos habilitados por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
Un cambio histórico en la mesa de los argentinos
El crecimiento de la producción tuvo un fuerte impacto en el consumo interno. Según el relevamiento del sector, el consumo promedio de pollo llegó a 49,4 kilogramos por habitante al año, una cifra récord que prácticamente igualó al consumo de carne vacuna durante 2025.
Sin embargo, empresarios de la actividad sostienen que las próximas estadísticas oficiales reflejarán un cambio histórico: el pollo habría superado definitivamente a la carne bovina como la proteína más consumida del país.
El fenómeno responde, principalmente, a la diferencia de precios entre ambos productos y a la búsqueda de alternativas más accesibles por parte de las familias argentinas.
Una industria que continúa creciendo
Desde el CEPA señalaron que el desarrollo del sector avícola se apoya en cuatro pilares fundamentales: la mejora genética, la nutrición de las aves, las prácticas de manejo y los estrictos controles de bioseguridad.
Estos factores permitieron incrementar la eficiencia productiva y mantener elevados estándares sanitarios, facilitando además el acceso de la producción argentina a numerosos mercados internacionales.
Actualmente, más del 90% del procesamiento avícola nacional se concentra en las provincias de Entre Ríos y Buenos Aires, donde se ubican las principales plantas de producción del país.
Más exportaciones y oportunidades internacionales
El crecimiento del sector también se refleja en el comercio exterior.
Argentina cuenta con más de cien mercados habilitados para exportar carne aviar y durante 2025 concretó operaciones comerciales con 74 países.
Las perspectivas internacionales también resultan favorables. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) proyecta que la producción mundial de carne de pollo alcanzará un nuevo récord en 2026, superando los 110 millones de toneladas, impulsada por una demanda global en constante expansión.
Este escenario representa una oportunidad para que la industria argentina continúe ampliando su participación en los mercados internacionales.
Calidad nutricional y precio competitivo
Especialistas coinciden en que el crecimiento del consumo no solo responde a cuestiones económicas.
El pollo es considerado una carne magra, con un importante aporte de proteínas de alto valor biológico, vitaminas del complejo B y minerales esenciales como hierro, zinc, fósforo y selenio.
Además, presenta un bajo contenido de grasas saturadas y sodio, características que lo convierten en una alternativa saludable dentro de una alimentación equilibrada.
La combinación entre calidad nutricional, disponibilidad y un precio más competitivo frente a otras carnes explica por qué cada vez más hogares argentinos incorporan el pollo como una de las principales fuentes de proteína en su dieta cotidiana.
Un sector con perspectivas positivas
Con una producción récord, un mercado interno en expansión y una demanda internacional creciente, la industria avícola argentina afronta 2026 con expectativas favorables.
El desafío será sostener el crecimiento productivo, consolidar nuevos destinos de exportación y continuar fortaleciendo los estándares sanitarios que posicionan al país como uno de los principales productores de carne aviar de la región.
Mientras tanto, el cambio en los hábitos de consumo marca un hecho histórico: el pollo ya ocupa un lugar central en la alimentación de los argentinos y se perfila como la proteína animal con mayor proyección para los próximos años.








