Una jubilada que participó de una protesta frente al Congreso de la Nación expuso con crudeza las dificultades que atraviesa para sostener su economía diaria. En el marco de una jornada de reclamos por mejoras en los haberes previsionales, su testimonio reflejó el malestar que se repite en distintos sectores de adultos mayores.
La mujer explicó que sus ingresos mensuales —producto de la jubilación y una pensión— rondan los $339.000, una cifra que, según detalló, resulta insuficiente para cubrir gastos esenciales como alquiler, medicamentos, alimentos y deudas con tarjetas. “No me alcanza”, reiteró con énfasis durante una entrevista televisiva difundida por LN+.
🔹»Soy jubilada y no me alcanza, quiero que se vaya este tipo»
Mientras Adorni brinda el informe de gestión en el Congreso, en las afueras se realiza la habitual marcha de los miércoles.
📌Con Diego De Luca en LN+ pic.twitter.com/hc0jofVkIj
— La Nación Más (@lanacionmas) April 29, 2026
En ese contexto, manifestó su descontento con la situación actual y apuntó directamente contra el Gobierno. “Quiero que se vaya este tipo, no lo quiero más”, expresó, visiblemente afectada por la situación económica que atraviesa.
Ingresos que no alcanzan y la necesidad de seguir trabajando
Durante el intercambio con el periodista, la jubilada detalló que, pese a su edad, debe continuar trabajando para afrontar sus obligaciones. “Tengo que seguir laburando por el alquiler, por las tarjetas, remedios, comida…”, sostuvo, y agregó que su situación financiera es crítica: “Tengo la tarjeta al rojo vivo”.
Consultada sobre su vida cotidiana, explicó que debió ajustar al máximo sus gastos. Ya no sale a comer afuera ni realiza compras que antes eran habituales. Incluso, reconoció haber recurrido a la ayuda de sus hijos, aunque aclaró que intenta evitar depender de ellos. “Nunca fui de vivir de mis hijos”, señaló.
El impacto en la vida diaria y el recuerdo de otras crisis
La mujer también comparó el presente con otras etapas difíciles del país. Recordó haber atravesado momentos complicados en el pasado, aunque remarcó que la situación actual le resulta más grave. “Estuve mal antes, pero esto es peor”, afirmó.
Además, indicó que vive con sus hijos, quienes también trabajan y enfrentan sus propias dificultades económicas. Esta situación la obliga a compartir gastos y reorganizar su economía familiar.
Movilización constante como forma de reclamo
La jubilada confirmó que participa de este tipo de marchas cada vez que tiene la posibilidad, entendiéndolas como una herramienta para visibilizar su situación y la de miles de personas en condiciones similares.
Su testimonio se suma a otros casos recientes que reflejan las dificultades del sector, en un contexto donde los reclamos por ingresos previsionales se multiplican frente al Congreso. Las movilizaciones continúan siendo un espacio de expresión para quienes buscan respuestas ante una realidad económica cada vez más exigente.








